CDC confirma el vínculo entre hepatitis A en Florida y viajeros desde Cuba
Una investigación epidemiológica federal publicada el 24 de septiembre por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en colaboración con el Departamento de Salud de Florida ha confirmado la conexión directa entre los casos de hepatitis A que afectaron al estado y los viajeros procedentes de Cuba. El estudio, que analiza datos desde junio de 2024 hasta febrero de 2026, identifica 79 pacientes que cumplieron criterios para integrar un brote asociado a la isla caribeña, en medio de alertas sanitarias internacionales sobre la enfermedad infecciosa.
Los hallazgos representan una cifra significativa en el contexto de la salud pública de Florida. De los 249 casos confirmados de hepatitis A en el estado durante el período analizado, 76 pacientes —equivalente al 31%— habían viajado recientemente a Cuba. Tres pacientes adicionales se incorporaron al brote por evidencia genética o vínculos epidemiológicos directos, consolidando un cuadro de transmisión clara desde la región caribeña hacia la comunidad flotante y residente de Florida.
Miami-Dade y otros condados en la mira: distribución del brote
Miami-Dade fue el condado más afectado por el brote, registrando 46 de los 79 pacientes identificados, lo que representa el 58% del total. Otros condados de la región sur y central también reportaron casos: Palm Beach con 8 casos, Lee con 6 y Broward con 5. En total, la enfermedad se distribuyó en 13 condados de Florida, evidenciando la amplitud geográfica del impacto en el estado.
La gravedad clínica del brote fue considerable en términos de hospitalización. De 78 pacientes con datos disponibles sobre internación, 56 fueron ingresados en hospitales, alcanzando una tasa de hospitalización del 71.8%. Sin embargo, no se registraron fallecimientos asociados al brote, un dato tranquilizador para la comunidad médica y la población general del estado.
Perfil demográfico del brote: predominio en población hispana y adultos jóvenes
El análisis demográfico del brote revela características específicas que resultan relevantes para la comunidad de Florida. La edad mediana de los afectados fue de 39 años, con aproximadamente el 70% de los casos registrados en hombres. Un dato particularmente significativo es que el 92.3% de quienes informaron su origen étnico identificaron como hispanos o latinos, subrayando el impacto específico en la comunidad hispana del estado.
Este perfil se alinea con los patrones de viaje entre Florida y Cuba, donde la comunidad cubanoamericana, así como viajeros hispanos de otras nacionalidades, mantiene flujos significativos de movilidad. La concentración del brote en esta población refleja tanto los patrones de conexión entre regiones como la vulnerabilidad específica de quienes viajan frecuentemente a la isla.
Evidencia genética: una variante sin antecedentes en Florida
Un hallazgo relevante de la investigación federal involucra el análisis genético del virus. La secuenciación genética realizada en 18 pacientes del brote reveló la presencia de la misma variante, identificada como genotipo IA, en 15 casos, equivalente al 83.3% de las muestras analizadas. Esta uniformidad genética apunta a un origen común y transmisión sostenida desde una fuente específica.
Lo particularmente significativo es que la cepa genotipo IA no había sido detectada anteriormente en Florida ni figuraba en la plataforma global de vigilancia del CDC, según la documentación disponible. Esto implica una introducción reciente y específica del virus desde la región de origen, confirmando el patrón de importación de la enfermedad desde Cuba hacia el estado.
Exposiciones en Cuba: agua del grifo y viajes a múltiples provincias
El análisis de exposiciones en Cuba, basado en cuestionarios respondidos por 29 personas del brote, proporciona pistas sobre los mecanismos de contagio. Dieciséis de estos 29 encuestados permanecieron en La Habana, mientras que otros visitaron provincias como Villa Clara, Matanzas, Mayabeque, Pinar del Río, Sancti Spíritus, Holguín, Camagüey y Granma. Esta distribución geográfica dentro de Cuba sugiere un problema sanitario más amplio en la isla.
Un factor de riesgo identificado en el 41% de los encuestados fue el consumo de agua del grifo durante su estancia en Cuba. Este porcentaje es consistente con las preocupaciones expresadas por autoridades sobre deficiencias en infraestructura de agua y saneamiento en varias provincias cubanas, un factor clave en la transmisión de hepatitis A.
Alertas sanitarias internacionales: precedentes de la crisis
Las alertas sobre hepatitis A en Cuba precedieron la confirmación formal del brote en Florida. En junio de 2025, la Embajada de Estados Unidos emitió una alerta por el aumento de casos de hepatitis A detectados en La Habana. Poco después, en el mismo mes, autoridades de la provincia de Pinar del Río reconocieron públicamente un incremento inusual de hepatitis A, vinculado específicamente a deficiencias en la provisión de agua potable y servicios de saneamiento.
Estos antecedentes contextualizan la investigación federal y demuestran que la transmisión desde Cuba hacia Florida fue el resultado de condiciones sanitarias preexistentes en la isla, donde el virus circulaba entre la población local con mayor intensidad que la habitual.
Nuevos casos después de febrero: la amenaza continúa
Un dato preocupante es que se han detectado nuevos casos en residentes de Florida desde marzo de 2026, con exposiciones en Cuba tan recientes como agosto de ese mismo año. Esto sugiere que el brote no se ha completado y que la transmisión desde la isla hacia Florida podría continuar mientras persistan las condiciones sanitarias en Cuba.
Este patrón subraya la importancia de medidas preventivas continuas y del monitoreo epidemiológico en Florida, especialmente entre viajeros frecuentes a Cuba y sus contactos cercanos.
Posición cubana y recomendaciones de salud pública
El Ministerio de Salud Pública cubano, consultado sobre la situación, negó en mayo la existencia de una epidemia nacional de hepatitis A, aunque reconoció una situación epidemiológica compleja en varias provincias. Esta posición contrasta con los datos de hospitalización provincias y las alertas emitidas por autoridades locales, generando un cuadro de información contradictoria al nivel oficial.
Ante estos hallazgos, el CDC recomienda que los viajeros no inmunizados que planeen visitar Cuba se vacunen contra la hepatitis A antes del viaje. Esta medida preventiva es particularmente relevante para la comunidad de Florida, que mantiene vínculos significativos con la isla y patrones de viaje frecuentes.
La investigación federal subraya la importancia de la vigilancia epidemiológica transnacional y de la comunicación clara sobre riesgos de salud en contextos de movilidad humana significativa. Para residentes y viajeros de Florida, el estudio ofrece orientación basada en evidencia sobre cómo protegerse mediante inmunización y prácticas de higiene durante los viajes.
